Glamour Underground
“No soy un hombre de plegarias, pero si estás en el cielo, ¡ayúdame Superman!”
Pocas cosas se pueden decir de los malentendidos deHomer Simpson, pero en temas religiosos, se las sabe todas:

Si te parece bien, por favor no me des ninguna señal.
Bueno, hay sentidos del humor y sentidos del humor. Pero aquellas mujeres que no tengan ningún tipo de humor van a ser malas noticias, a menos que seas de los que les gustan que les den órdenes. En mi opinión, el verdadero mensaje que se esconde tras esta afirmación es el de evitar a mujeres que no sean capaces de tomarse lo que la vida les depara encogiéndose de hombros y esbozando una sonrisa.
Si te vas de viaje y la compañía aérea pierde el equipaje, ¿qué hace ella? ¿Se ríe y se adapta a la situación, despotrica contra la estupidez de las líneas aéreas y pide que “alguien” solucione el problema, o se convierte en la Princesa en Peligro y espera que alguien la rescate? Quieres que sea lo primero.
Cuando ella organiza una cena maravillosa pero el asado acaba en cenizas, ¿qué hace? ¿Se adapta o se pone en pie de guerra? Si le dices que no te gusta su música, ¿acepta el comentario con una sonrisa, o te vocifera por ser un patán inculto? En otras palabras, como ya hemos dicho, ¿se toma las decepciones de la vida con calma y una sonrisa, o se crispa y exige?
No salgas con una mujer que… piense que las noticias son Jennifer Lopez y Ben Affleck.
No salgas con una mujer… cuyo restaurante favorito sea “Cualquier sitio que tú decidas estará bien”.
No salgas con una mujer que… te golpee juguetonamente o de otra manera.
No salgas con una mujer que… dice “no sabes por lo que he pasado”.
No salgas con una mujer que… tenga dos caras.
No salgas con una mujer que… diga que es una mujer auténtica.
No salgas con una mujer que… te llama más de dos veces al día.
No salgas con una mujer que… carezca de hobbies o intereses.
No salgas con una mujer que… incremente siempre las expectativas.
No salgas con una mujer que… lee novelas románticas.
No salgas con una mujer que… no acepte un halago.
No salgas con una mujer que… quiera tener siempre la razón.
Si no tuviéramos orgullo no nos quejaríamos del de los demás.
El final del año siempre viene acompañado de listas recopilatorias con lo acontecido durante los últimos doce meses: las mejores fotos, lo más impactante, los mejores discos, los artículos más leídos, etc. En cuanto a vídeos, ahí está YouTube con su lista de los más reproducidos:
Todas estas listas me hacen pensar que debo vivir en un bunker apartado del mundo el resto del año, ya que la mayor parte de lo que sale destacado no me suena de nada. Ni acontecimientos, ni películas, ni canciones… Quién demonios es Rebecca Black? Así pues, dejemos aparcado el underground bien lejos y presentemos el vídeo más cool del año: la actuación de Maroon 5 en el desfile de Victoria’s Secret de 2011. No es el vídeo más cool porque el vídeo lo sea en sí, sino porque hasta el de la claqueta se cree lo más ahí. Es que no hay nadie que se salve y, para colmo, el slow motion:
Chuck Norris knows Victoria’s Secret
Feliz 2012.
Hay ciudades que se pueden ver en un par de días. Otras, las grandes urbes, requieren al menos una semana para recorrer los lugares de interés. Roma es mejor visitarla en el día de la marmota. No en vano es conocida como la Ciudad Eterna, aunque lo que ocurre en realidad es que sus monumentos se echan de menos tan pronto como uno se despierta de lo que podría haber sido un recorrido de ensueño.
La primera vez que salí a pasear por Roma me topé con el Panteón y, tras andar por unas callejuelas, con la fontana di Trevi. El cliché “museo al aire libre” no refleja con exactitud lo que significa caminar por un casco histórico, con sus estrechas calles, sus tiendecitas, girar a la derecha y que, de repente, se abra ante ti el telón de una grandiosa y monumental construcción. Inefable.
Mientras paseas por el centro histórico se abren a un lado y a otro columnas, plazas espectaculares, momumentos y basílicas, es la ciudad con más iglesias del mundo. Pero este no es un artículo o guía para quien visita Roma, sino un aperitivo para despertar el hambre de conocimiento, ya que la ciudad no sólo maravilla, además despierta interés cultural e histórico. Recuerdo que después de la visita al Palatino con el Foro Romano y el Coliseo al fondo, todo a tiro de piedra, quería saberlo todo sobre los antiguos romanos. Los admiraba. Pensaba que eran muy avanzados y machotes. Los antiguos romanos cuando tenían que decir la verdad en un juicio, que en la actualidad se jura sobre la Biblia o por tus muertos, ellos lo hacían apretándose los testículos con la mano derecha. De esta antigua costumbre procede la palabra testificar.

A pesar del tiempo transcurrido, se parecían mucho a nosotros. O nosotros, que somos la descendencia, nos parecemos a ellos. Sobretodo tras visitar los restos de la Domus Aurea, la casa de oro de Nerón. Que no hacía más que acrecentar su fama de tiránico y extravagante. Lucius Domitius Nero Claudius, emperador romano del 54 al 68, hacía ejecutar a los espectadores de teatro que consideraba que no habían aplaudido con suficiente entusiasmo.
Anéctodas a parte, Roma es una ciudad que hay visitar al menos una vez en la vida, y si hay algo que no ha cambiado desde tiempos de los romanos, es que aún siguen habiendo patricinos y plebeyos y mucho pan y circo.
Soy de los que si hablan con la mujer de otro, piden permiso.
Hoy presentamos dos fábulas avanzadas por el precio de una. Ambas historias ocurrieron en carreras de medicina. Sin embargo, sus moralejas no sólo pueden aplicarse a futuros doctores, sino a cualquiera que quiera pasarse de listo. La primera historia ocurrió en la Universidad de Medicina de Gomaespuma:
“Esto realmente sucedió en una clase de la carrera de Medicina. El profesor estaba hablando de los altos niveles de glucosa hallados en el semen. Una asistente levantó la mano y pregunto:
- Si le he entendido bien, está usted diciendo que hay un montón de glucosa como en el azúcar, en el semen masculino.
- Es correcto -respondió el profesor.
Levantando la mano de nuevo, la chica preguntó:
- Entonces, ¿por qué no sabe dulce?
Tras un silencio estupefacto, la clase completa estalló en risas. La cara de la pobre chica se puso rojo brillante cuando se dio verdadera cuenta de lo que, sin querer, había dicho. Cogió sus libros sin decir una palabra y salió de la clase para no volver nunca más.
Sin embargo, mientras cruzaba la puerta, la respuesta del profesor fue clásica. Totalmente serio, respondió a su pregunta:
- No le sabe dulce porque las papilas gustativas para el dulzor están en la punta de la lengua y no al fondo de la garganta.”
La segunda historia está más cerca de leyenda urbana que de fábula avanzada, pero recuerdo que mi profesor de Física y Química nos la contó hace unos años durante el bachillerato:
“Unos estudiantes de medicina estaban recibiendo su primera clase de anatomía con un cadáver real. Estando todos reunidos en torno al cuerpo cubierto con una sábana blanca, el profesor empieza la clase diciendo:
- En medicina es necesario tener dos cualidades muy importantes. La primera es no ser escrupuloso y la segunda es ser un buen observador.
El profesor retiró la sabana blanca y hundió su dedo en las entrañas del cuerpo abierto. Lo restregó en los instentinos e incluso lo introdujo en el culo del cadáver. Lo retiró, se lo metió en la boca y comenzó a chuparlo.
- Tienen ustedes las cualidades para ser un buen médico? -Les dijo a sus alumnos.
Éstos, asqueados, dudaron en actuar, pero uno de ellos, con una actitud firme y dispuesto a ser el mejor de la clase, introdujo el dedo y lo chupó después de retirarlo del culo del muerto. Cuando terminó, el profesor les miró y les dijo:
- Sin duda no te faltan escrúpulos, pero para ser un buen médico, deberías ser más observador. Yo metí el anular y me chupé el índice. Presten más atención la próxima vez.”
La felicidad no es algo que suceda de repente. Son una serie de decisiones las que te llevan a ella. No dar mucho valor a cosas que puedan ser reemplazadas fácilmente (como objetos de consumo, dinero, ropa, etc.) es una determinación en la que todas las corrientes estudiosas de la felicidad coinciden.
Se habla siempre de vivir el presente, que es el único momento que podemos vivir, de hecho. Algo que nunca volverá a repetirse y que lleva adjuntado una emoción. Muchas veces no nos damos cuenta de cuan felices eramos hasta que ha pasado un tiempo y lo recordamos con satisfacción. Por eso, creo que es mejor gastar en experiencias vividas. Viajes, escapadas, deporte, fumadas… Nos recordarán que fuimos felices.
A veces un viaje es la única manera de evadirse de alguna situación estresante. Tenemos una categoría que es sencillamente: lárgate, getaway. No lo pienses mucho, hazlo ahora, luego ya planearás. Primero son los billetes de avión, impulsividad. Luego ya revisarás nuestra guía. Dicen además, que el mejor momento para comprar un billete de avión es ocho semanas antes y en un martes por la tarde.

Las decisiones de hoy son las realidades de mañana.
Lo que me ha dado por hacer en este post es listar una serie de consejos prácticos que he ido leyendo por ahí sin ningún tipo de orden ni concierto. Una veintena de sugerencias que he ido recopilando a medida que me parecían interesantes para enriquecer ciertos aspectos de la vida diaria. Espero que al menos os quedéis con un par y los pongáis en práctica en alguna ocasión:
Savuar Fuar, además de evidenciar una pésima pronunciación, hace referencia a un estilo de vida basado en el Glamour Underground, el vano intento de parecer decoroso en situaciones sórdidas y decadentes, la falsa apariencia en ambiente distinguido.
Pero Savuar Fuar es sólo una etiqueta, este weblog dará una visión personal, de entre las muchas que podría haber, sobre hechos, vivencias, reseñas que merezcan atención.
Estás preparado? Nosotros no.