Si ya controlamos como derribar una puerta, continuamos con nuestra serie “En el peor de los casos…” con algo sumamente serio: como sobrevivir si te despiertas acostado con alguien cuyo nombre no recuerdas.

En casa de ella:

  1. Que no cunda el pánico. Su nombre debe de aparecer en algún lugar cercano. Tendremos que encontrarlo antes de que despierte o entablemos cualquier conversación significativa.
  2. Levántate y ve al baño. No cabe sospecha alguna si lo primero que hacemos tras levantarnos es visitar el baño. Además, será un lugar donde podremos descubrir su nombre.
  3. Revisa los medicamentos con prescripción que pueda haber, podríamos encontrar su nombre en alguna etiqueta o receta.
  4. Mira entre sus revistas en busca de etiquetas de suscripción con su nombre y dirección.
  5. Rebusca entre el correo descartado que puedas encontrar en la papelera. No hace falta una limpieza del baño, pero déjalo todo más o menos como estaba.
  6. Vuelve a la habitación. Si está ya despierta, pídele amablemente que te haga un café. Utilizaremos este tiempo a solas en el dormitorio para buscar todo tipo de pruebas. Mira en su cartera, en el talón de cheques, en el DNI o una pulsera con el nombre serigrafiado, en un álbum de fotos, bloc de notas, tarjetas de visita (no en una sola tarjeta, sino en una pila de ellas) o en las etiquetas de los equipajes. Si, por el contrario, aún duerme, busca éstas y otras pistas por toda la casa.

A tener en cuenta:

Trata de encontrar al menos dos elementos que contengan el mismo nombre para estar seguro de haberla identificado (a menos que demos con un nombre que encienda una lucecita en nuestra cabeza).

En tu casa:

  1. Utiliza términos cariñosos cuando te dirijas a ella. No intentes adivinar su nombre. Algunos aceptables podrán ser: muñequita, guapa, cariño, baby, bonita, preciosa, princesa, nena, se cuerpooo…
  2. A menos que estés seguro de disponer del tiempo suficiente, no rebusques entre sus pertenencias. Si la tenemos en la ducha, podemos contar con unos minutos de intimidad para tratar de encontrar evidencias en sus cosas. De lo contrario, no arriesgues! Sería mucho más embarazoso que te pillen rebuscando entre sus pertenencias que admitir que no recuerdas su nombre (al final, ella puede estar en la misma situación).
  3. Cuela alguna pregunta capciosa mientras charláis. Tratar de recabar esta información es arriesgado y podríamos fracasar al llamar la atención sobre lo que estamos intentando averiguar. Sin embargo, si estás convencido de que puedes sacárselo, trata de llevarla por el camino adecuado:
    • Mientras te vistes, saca tu carné de identidad y pregúntale que corte de pelo le gusta más, si el actual o el de la foto. Haz un poco de broma sobre la pinta que tenías y pregúntale si le gusta la foto de su DNI (ella podría pensar que quieres comprobar su edad).
    • Pregúntale si tiene algún apodo o si la llaman de algún otro modo, con la intención de que pueda decir: “No, sólo [su nombre]“.
    • Pregúntale de quién le viene el nombre.
  4. A última hora, cuando esté a punto de marcharse entrégale tu tarjeta de visita y pídele la suya. Si no tuviera, pídele que escriba su información en la tuya, que puede que quieras enviarle una pequeña sorpresa. No olvides luego el enviarle algo durante la semana y asegúrate de escribir su nombre correctamente.