Finalizada la primera etapa del periplo chino, mi mochila y yo ponemos rumbo a Japón. Tenía la esperanza de que el trayecto Guangzhou-Tokyo fuera un viaje tranquilo, pero mis ingenuos pensamientos se tornaron pesadillas en forma de yanquis. El viaje contratado no era mas que una pequeña escala, el avión seguía rumbo a San Francisco, con lo cual, la cola de embarque estaba formada mayoritariamente por parejas norteamericanas junto con sus pequeños niños chinitos adoptados recientemente.

Sentí verdadero terror cuando escuché a una norteamericana entrada en kilos enseñar a su retoño recién adquirido su primera palabra in english :

- Say America, A-Meeeee-Riiiiiii-Ca

The horror amigos míos.