No tengo mucho sentido del humor. De hecho, acostumbro a reírme por compromiso cuando toca congeniar con mis superiores, pero este vídeo me ha esbozado media sonrisa atrabiliaria:

Lo que parece un vídeo más de rafting entre amigos, se convierte en una lujuriosa orgía gay sin parangón.

Visto en Desvariando ando.