Esta vez sin drogas. Aunque asociemos típicamente los fenómenos alucinatorios con principios activos presentes en drogas como el LSD, es relativamente fácil dejar volar la mente y su mundo de percepciones sin necesidad de ácidos y setas. Aunque pueda no ser tan divertido, nos ahorraremos cualquier molesto efecto secundario. Hoy os traemos:

El experimento Ganzfeld

Ganzfeld (del alemán “campo homogeneizado”). Empezamos sintonizando la radio en un canal con ruido de estática, sólo chisporroteo, para a continuación tumbarte cómodamente y adherir las dos mitades de una pelota de ping-pong sobre tus ojos. En un momento empezaras a experimentar bizarras distorsiones sensoriales. Algunas personas ven caballos brincando por las nubes o escuchan la voz de algún pariente fallecido. Resulta que la mente sufre adicción por las sensaciones, así que cuando apenas existen (ese es el propósito de la pelota de ping-pong y la estática) tu cerebro acaba inventándolas.

Experimento Ganzfeld

Fuente: Hack Your Brain.