Habrán podido comprobar que en este glamouroso blog somos políglotas y nos causa cierta conmoción agradable trastear con las palabras. No puedo ocultar entonces mi curiosidad por la etimología, probablemente despertada a causa de las clases de latín en secundaria. Sin más dilación, comienza una serie de 2500 capítulos sobre etimología de las palabras, pero mezclado con un poco de historia de la nuestra… lo podríamos llamar “emitología”.

Se abre el telón para ovacionar a la canela, esa elegante especia originaria de Sri Lanka (India). Tanto en rama como molida, desprende tanta serenidad que la misma expresión se refiere a algo fino y exquisito. ¡Es canela fina! Está considerada como uno de los alimentos más sanos y se recomienda tomar en café, té, zumos o cereales, pero yo cuanto más la he visto es en el arroz con leche y en las natillas de mi madre.

La palabra canela (cinnamon en inglés), proviene de una adaptación francesa a la voz latina canna (caña), precisamente por la forma de canuto que toma la corteza seca del árbol de la canela, llamado canelo.

Si la palabra en sí ya es distinguida, el no va más sería la Isla de Canela, en Huelva. Una isla natural comunicada por un puente con Ayamonte, el pueblo al que pertenece, situada justo en la desembocadura del río Guadiana. Podría dejar llevar la imaginación y localizar cualquier aventura épica en esta isla. Esta vez los ninjas se me quedan fuera, pero no dejaría pasar la oportunidad de pasar unos días libres en alguno de los hoteles de Isla Canela.

Isla Canela desde Google Maps