Graham Market

Hoy toca el Peak, el punto más alto de la isla de Hong Kong, donde los ingleses ricachones se construían sus casas de verano cuando HK era una colonia, y actualmente todo el mundo que tiene pasta, ya que es zona de moda. Al Peak se sube a pata o en funicular, elijo lo segundo mas que nada por que estoy de vacaciones, no en forma. Aunque al llegar arriba, y viendo que el complejo turístico montado da vergüenza ajena (restaurante de gambas Bubba Gump, con un pobre chinorris vestido de gamba incluido), decido dar un paseo de unos 10 km por un trail circular, cruzándome con inglesas sudando, filipinas paseando bebes y perros, o abuelitos haciendo taichi.

Me bajo a Central, barrio pijales por excelencia, y después de mucho buscar (y coincidir con un rodaje), por fin doy con Kau Kee, un acogedor restaurante, de los auténticos, de noodles, recomendado por la mitad asiática de Technasia. Por supuesto soy el único occidental, y me sientan en mesa compartida. Aquí sí que noto la presión de comer bien con los chopsticks y no salpicar a los otros comensales. La sensación de llevarte la comida a la boca y encontrarte solo con el sabor madera de los palillos porque medio segundo antes se te ha caído en los pantalones no tiene precio…

Callejeo por Central, me paro en el monasterio de Man Mo donde el maestro Ng, lanzando unas monedas repetidas veces, intenta adivinarme el futuro respecto a una pregunta muy concreta. Me tomo una gelatina herbal al lado del Western Market, subo a las famosas central mid scalators, me monto en el romantico en pareja pero nostálgico solo Star Ferry, y finalizo el día intentando comerme unos fideos con ternera bañados en soja, cuya digestión recordaré toda la santa noche.