El poder y el dinero son sin duda dos de las motivaciones primarias del comportamiento humano, pero en los últimos tiempos se ha subido la fama también al carro. La fama siempre ha estado bastante ignorada por la psicología, pero todos hemos visto en tiempos recientes, como aparecían personas que buscaban un reconocimiento social urgente más que dudoso.

Sin embargo, al que le ha tocado la fama (bien por herencia vitalicia o bien por que se la ha ganado) se lamenta amargamente porque se atenta constantemente contra su privacidad, su intimidad y su derecho al anonimato. Cuidado con desear la fama, pues la famosa cita deAndy Warhol se cumple a raja tabla en estos días:

En el futuro, todos tendremos quince minutos de fama.

La fama es algo que deja de ser un privilegio para convertirse en algo ordinario. Muchos de los problemas o proposiciones actuales de los famosos los podemos llegar a experimentar sin necesidad de ser uno de ellos:

  • Cualquier cosa que digamos o hagamos va quedar almacenada en los índices de Google y cualquier día podrá salir a relucir.
  • Corremos el riesgo de que nuestra foto más comprometedora sea publicada (en Facebook).
  • Cualquier cosa que digamos, por muy estúpida que sea, podrá quedar inmortalizada (en Twitter).
  • Puedes posar desnuda y cobrar por ello (en Suicide Girls).
  • Cualquiera puede ser realmente popular con, por ejemplo, un estúpido vídeo (en YouTube) o un concurso de televisión.
  • Tal como están las cosas en España, muchos acaban marchándose.
  • Puedes grabar un disco aunque no sepas cantar y distribuirlo (en MySpace).

Ten cuidado con desear la fama, pues es caprichosa y de efectos impredecibles.