In vino veritas.

En el vino está la verdad. Ciertamente, no hay bebida mas poética ni noble que el caldo de la uva, aunque es también una de las más complicadas. El sabor de un vino es siempre diferente y la misma fórmula secreta no garantiza idéntico sabor en la misma marca. Hay tanto respeto y clasicismo que parece que haya que estudiar un grado antes de ponerse a beber vino o atreverse a pedirlo en un restaurante.

Para facilitar las cosas, centrémonos en dos aspectos y obviemos todo lo demás. Por una parte la edad del vino y por la otra su maridaje, aspectos que los humanos compartimos de forma análoga.

La edad del vino

Vinos nuevos
Tras la vendimia de septiembre, salen al mercado los vinos nuevos o del año. Se ponen en venta en noviembre, tras unos 30-40 días de elaboración. Estos vinos deben beberse durante el año en curso ya que no soportan el paso del tiempo. Son informales y frescos.

Vinos jóvenes
Aparecen tras unos 6 meses después de la vendimia. Han pasado ese tiempo estabilizándose y aparecen en el mercado en febrero o marzo. Se deben consumir antes de que pasen 2 o 3 años para que no pierdan sus cualidades.

Vinos de crianza
Los vinos cuya estancia en bodega se ve prolongada adquieren aromas y sabores interesantes. Este tipo de conservación surgió debido a aquellos vinos que estaban destinados al comercio de ultramar y se se transportaban en toneles de madera. Un vino sometido a crianza puede tener una vida de promedio de 15 a 25 años y, dependiendo del tiempo en el que están en madera, pueden ser reservas (un año mínimo) o gran reserva (dos años mínimo).

Debe quedar claro que el vino no envejece porque pase más tiempo en la botella, un vino joven seguirá siendo joven por mucho tiempo que pase encerrado en ella.

El maridaje del vino

En el momento de casar vinos, tengamos en cuenta simplemente los maridajes de manual, que nos garantizaran que se cumplen los requisitos de toda relación duradera, evitando que el temperamento de uno anule la personalidad del otro:

Maridaje de vinos tintos

  • Jóvenes: ensaladas variadas (sobre todo aquellas que no están aliñadas con vinagre), ahumados y salazones, marinados, tortillas, aves, cerdo, ternera, embutidos sin pimentón.
  • Crianza: pescados azules salseados, bacalao, carnes rojas, legumbres, guisos y potajes, quesos cremosos.
  • Reserva: carnes rojas, caza de pluma, potajes, legumbres, asados, guisos combinados, embutidos, carne en cecina, quesos semicurados.
  • Gran Reserva: carnes rojas, caza de pluma y pelo, guisos, asados, potajes, cecinas, quesos curados.

Maridajes de vinos blancos

  • Jóvenes y secos: mariscos crudos, mariscos hervidos, pescados blancos fritos, a la parrilla o con salsas ligeras. Pastas y arroces suaves.
  • Con crianza: ahumados, mariscos de sabor fuerte, pescado de roca, aves con salseados ligeros, arroces a la marinera o paella.

Maridajes de vinos rosados

  • Rosados: pescado azul frito, escabeches suaves de pescado o carne, huevos, verduras en menestra, alcachofas, espárragos, pimientos fritos o rellenos, ensaladas.

De todas formas, como todas buena tabla de mandamientos, se puede reducir en dos sencillas reglas para disfrutar del vino: hay que probar y probar y elegir el que más le guste a uno. Y no olvidarse del agua, que aunque en el vino esté la verdad, en el agua está la salud.

In vino veritas, in aqua sanitas.