¿Te ha ocurrido alguna vez que caminando por la calle te has topado por casualidad con tu amada, que lleva el ceño fruncido y una oscura mirada, pero entonces, en cuanto te ve, se le ilumina la cara con una gran sonrisa? Todo hombre que conozco (incluido un servidor) piensa que esto significa que ella nos quiere tanto que nuestra mera presencia espanta las nubes y hace brillar el sol. Puede que esto sea en parte cierto, pero lo más probable es que este gesto signifique que tiene dos caras, una para sus “seres queridos” y otra para sus amigos. Sonríe y asiente a la gente que quiere impresionar, y reserva su mal humor para la gente de la que ella supone que no puede escapar. Es decir, su familia y, en caso de que te ates a ella, tú. Otros comportamientos de este mismo tipo de personalidad podrían ser:

  • Habla por teléfono con sus amigos, familia o ex-novio en un tono dulce y suave, pero justo después de colgar frunce el ceño y dice: “será estúpido” o algo parecido.
  • Está de un humor horrible, pero cuando el teléfono suena de repente se transforma en la señorita Dulzura… hasta que la conversación termina y cuelga. En ese momento se convierte en la bruja mala de nuevo.
  • Es encantadora con algunas personas y trata a otras con desprecio dependiendo de quiénes sean (por ejemplo, presidentes de compañías en comparación con camareros).

Esta conducta te confirma que estás tratando con alguien que no es auténtica, y se reserva su cara buena (la falsa) para las personas que quiere impresionar. Un día, no muy lejano, pasarás de la categoría “querer impresionar” a la categoría “dado por hecho”, momento en el que te convertirás en una forma más para ella de desahogar su frustración por tener que ser amable con todos los idiotas que todavía está tratando de impresionar.

Me parece que la mayoría de los hombres se esfuerzan extremadamente por ignorar estas advertencias. Yo lo hice y probablemente aún lo haga. Es natural suponer que la tendencia que tiene tu chica a brillar cuando estás cerca, incluso cuando está enojada, es un testimonio de tu evidente encanto. Lamentablemente, es probable que no.

Ahora bien, esto no significa que tengas que buscar una mujer que nunca se enfade, o que no oculte ninguno de sus sentimientos. Es natural disminuir el tono de enfado o tristeza cuando te encuentras con alguien que estás tratando de gustar, o cuando llaman por teléfono. La diferencia, sin embargo, entre una mujer auténtica y una que no lo es, es que la primera dirá: “Lo siento, pero no estoy humor ahora mismo. ¿Podrías por favor llamarme más tarde?” O bien, “Me alegro de toparme contigo porla calle, pero estoy teniendo un mal día. ¿Hablamos más tarde?” Por otro lado, la mujer falsa será todo sonrisas (falsas) y hablará de cómo está encantada de verle, incluso cuando esté pensando para sí misma: “Maldita sea. A ver si este capullo se larga y deja que me las apañe con mi día.” Por lo general, sólo puedes ver la diferencia en cómo reacciona con otras personas, o cuando se las coge por sorpresa.

No salgas con una mujer que… te llama más de dos veces al día.
No salgas con una mujer que… carezca de hobbies o intereses.
No salgas con una mujer que… incremente siempre las expectativas.
No salgas con una mujer que… lee novelas románticas.
No salgas con una mujer que… no acepte un halago.
No salgas con una mujer que… quiera tener siempre la razón.
No salgas con una mujer que… diga que es una mujer auténtica.