Las mujeres que no son capaces de expresar lo que quieren son dinamita. Saben que restaurante prefieren, pero no lo van a decir. Entonces, un día, te estarás enfrentando a una furiosa y llorosa mujer que se queja de que los dos hacéis esto o aquello porque “Hacemos siempre lo que tu quieres“. De hecho, ella quiere imponer que cosas va a dejarte decidir y que cosas va a decidir ella, sin dejarte elección. No ofreciéndose a elegir donde quiere comer, o que viaje quiere hacer, o que museo ver, y por lo tanto forzándote a tomar la decisión, está creando “puntos de culpabilidad” para su uso posterior. Así que ten cuidado.

Tuve una vez esta conversación con una ex-novia. ¿Puedes imaginarte vivir con esto durante el resto de tu vida?

Ella:
Me gustaría salir a cenar esta noche.
Yo:
Vale, ¿dónde te gustaría ir?
Ella:
¿Por qué no lo decides tú? Iré a cualquier sitio que elijas.
Yo:
Vamos a comer sushi.
Ella:
Siempre vamos a comer sushi. Sushi no.
Yo:
Vale, hace tiempo que no vamos a un Vietnamita. ¿Qué te parece?
Ella:
No, asiático no, que no me apetece.
Yo:
Mmm… No asiático. Bueno, está el mexicano. Tienen buena comida y el ambiente está bien.
Ella:
Estaba pensando en algún sitio con una buena vista.
Yo:
Vistas. No asiático. ¿Qué tal el Asador de la Esquina? Tienen una vista esplendida del Bernabéu.
Ella:
Esperaba que pudiéramos ir al Barquero.
Yo:
¿Y por qué no lo dijiste?
Ella:
Porque quería saber donde querías ir tú.

Juro por mi vida que pasó. Increíble, ¿no?

No salgas con una mujer que… te golpee juguetonamente o de otra manera.
No salgas con una mujer que… dice “no sabes por lo que he pasado”.
No sal­gas con una mujer que… tenga dos caras.
No sal­gas con una mujer que… diga que es una mujer auténtica.
No sal­gas con una mujer que… te llama más de dos veces al día.
No sal­gas con una mujer que… carezca de hob­bies o intere­ses.
No sal­gas con una mujer que… incre­mente siem­pre las expec­ta­ti­vas.
No sal­gas con una mujer que… lee nove­las román­ti­cas.
No sal­gas con una mujer que… no acepte un halago.
No sal­gas con una mujer que… quiera tener siem­pre la razón.