Glamour Underground
Añadimos una historia más a nuestra serie de fábulas. En esta ocasión, la moraleja reside en que hay que hacerlo lo mejor posible en el presente. No nos convertiremos en generales sin primero llegar a ser tenientes. Hay que centrarse en la ejecución y no en el poder:
“Había en el ejercito un subteniente muy ambicioso que quería llegar a ser general. Una noche, en el club de oficiales, el joven subteniente se acercó a un experimentado general que estaba sentado en el bar y le dijo:
— ¿Cómo puedo llegar a ser general?
— Hijo, —respondió el viejo general — tienes que trabajar como un perro. Tienes que tener moral y coraje físico. En los días en los que estés agotado, nunca debes mostrar fatiga. Nunca muestres tu miedo cuando lo tengas. Debes siempre ser el líder.
— Gracias, señor. —respondió agitado el joven oficial — ¡Así es como llegaré a general!
— No, —dijo el general — así es como se llega a teniente, luego tienes que seguir así una y otra vez.”
Adaptación de un consejo de Colin Powell.
Dos secretos para mantener vivo el matrimonio:
- Cuando estés equivocado, admítelo;
- Cuando tengas razón, cállate.
Ogden Nash (To keep your marriage brimming, With love in the wedding cup, Whenever you’re wrong, admit it; Whenever you’re right, shut up.)
Aún no tiene una categoría propia, pero a este ritmo la dopamina bien sería merecedora de una. Soy muy fan de este neurotransmisor que actúa como sistema de recompensas para ciertos de nuestros actos. Por ejemplo, la dopamina se libera cuando comemos o tenemos relaciones sexuales porque el cuerpo considera que son necesarias para nuestra supervivencia como especie. Sin embargo, existen otros comportamientos o substancias que, a pesar de ser totalmente prescindibles, causan también la liberación de dopamina. La nicotina, por ejemplo. Lo mismo sucede con la cafeína (de una manera un tanto indirecta) e incluso con ciertos tipos de videojuegos (los shooters). Se hace obvio pues que podemos liberar dopamina a través de múltiples comportamientos adictivos. Revisar Facebook o el email de una manera frecuente, casi compulsiva, podría ser una forma particular de esto.
Y ahora, saliendo por la tangente, ¿qué ocurre cuando estás disfrutando de tu videojuego favorito? Mientras matas marcianitos como un descosido, el tiempo pasa volando. Nuestro ritmómetro interno va más deprisa y casi no percibimos el transcurso del tiempo. Pues bien, resulta que experimentos llevados en roedores demuestran que la producción de dopamina afecta la forma en que los animales perciben el paso del tiempo. Lo comentan en este artículo (vía Makememinimal):
Dado que hay una correlación entre la cantidad de dopamina y la percepción del paso del tiempo, y que los niveles de esta sustancia en el cerebro disminuyen con la edad, el sistema nervioso y su ritmómetro se hacen más lentos al envejecer. Esto explica porque los ancianos a menudo confunden el tiempo. Los experimentos demuestran que cuanto más viejo se hace uno, más se tiene la impresión de que el tiempo vuela.
Sumamos otro vídeo sobre cómo pelar o cortar diversos alimentos. A la granada, el aguacate, la cebolla y el plátano, le añadimos la manzana. Sin embargo, esta vez lo hacemos un poco más difícil: cómo cortar en pedazos una manzana usando tus propias manos, sin el uso de un cuchillo:
Es cuestión de práctica. Comienza con una manzana que sea fácil de romper, como las Golden Delicious, y sigue la cadena hasta que consigas hacerlo con una Granny Smith. Puedes usar las piernas como soporte para las manos si te resulta demasiado difícil.
Estaba yo muy a favor de dar un paso atrás en mi relación, pero ahora me he cagado y la quiero de vuelta. Pues también tenemos campaña publicitaria que viene al pego. En este caso es Kitadol, un medicamento basado en Paracetamol, que nos recomienda su uso para los dolores durante la menstruación.
Traela de vuelta. Kitadol Período Menstrual.
Sabes que estás envejeciendo cuando las velas cuestan más que el pastel.
Bob Hope (You know you are getting old when the candles cost more than the cake.)
Mi ex-mujer, que me quiso únicamente por mi dinero, trabajaba de maquilladora para un conocido programa de televisión de la parrilla nocturna y siempre iba impecablemente arreglada. La manera que tenía de combinar los colores era asombrosa. Un determinado colorete resaltaba tres accesorios de su ropa, que combinaban perfectamente con el resto del vestuario y con la ropa interior, que es básicamente lo que a mi más me preocupaba. De ella aprendí ciertos trucos, reglas completamente generales y que no llego a comprender del todo, pero que uso como si fueran axiomas:
Puedes creer que la suerte es el factor dominante. Por tanto, ¿para qué molestarnos en hacer el esfuerzo? (En casos en los que la suerte es lo que más cuenta, todo trabajo debe mutar en diversión). Pero sin duda, la suerte siempre está involucrada. Nadie diría lo contrario.
La elección que debemos tomar depende entonces de si creemos que la suerte es efectivamente el factor dominante. En este caso, no vale la pena hacer ningún esfuerzo. Si por el contrario, creemos que la suerte es aleatoria, entonces puede ser obviada y tu objetivo debe centrarse en el resto de cosas que “puedes controlar”.
El problema que se genera al no dejarlo todo a la suerte es, desde luego, que tú no eres sólo el responsable de tus éxitos, sino que también eres responsable de tus fracasos. De todas formas, sería muy depresivo pensar que uno mismo no es más que el resultado de un montón de fuerzas en las que no puede influir, y esperar la llamada del destino es una estrategia perdedora.
Richard Wiseman experimentó con este fenómeno determinando, a través de cuestionarios y entrevistas, que gente se consideraba con suerte o sin ella. Una vez tenía los grupos, les hizo la siguiente prueba: les dio un periódico y les pidió que contaran las fotografías. Los “desafortunados” necesitaron 2 minutos para contarlas todas, mientras que los “afortunados” lo hicieron en unos pocos segundos. ¿La razón?
La razón es que aquellos que se consideraban desafortunados no supieron ver el siguiente mensaje con una tipo de tamaño 144 que había escrito en la página 2: “Para de contar. Hay 43 fotografías en el periódico.”
Wiseman explica que “la gente desafortunada pierde oportunidades porque está demasiado concentrada buscando otra cosa. Cuando van a fiestas, tratan de encontrar su media naranja y pierden la oportunidad de hacer buenos amigos. Buscan en los periódicos cierto tipo de ofertas de trabajo y, como resultado, se les escapan otros tipos de trabajo. La gente con suerte está más relajada y es más abierta y, por tanto, ven lo que hay en vez de solamente lo que están buscando.”
Regla del vago número 2390587239058290582093587597754.
Fuiste demasiado vago como para leer el número completo.
Savuar Fuar, además de evidenciar una pésima pronunciación, hace referencia a un estilo de vida basado en el Glamour Underground, el vano intento de parecer decoroso en situaciones sórdidas y decadentes, la falsa apariencia en ambiente distinguido.
Pero Savuar Fuar es sólo una etiqueta, este weblog dará una visión personal, de entre las muchas que podría haber, sobre hechos, vivencias, reseñas que merezcan atención.
Estás preparado? Nosotros no.